Dante camino directamente hacia el mesón, tras el, la dependienta estaba un tanto aburrida, su día transcurría uno tras otros sin mayores variaciones , el fin de mes era igual, incluso beber y bailar con sus amigos y amantes se había convertido en una rutina, dante llevaba consigo, como siempre, como una cabala, una copia de sus últimos escritos, pidió almendras confitadas y sin confitar, dos gaseosas, un periódico, y una tarjeta de prepago para cargar un celular, era la primera vez que el entraba a ese almacén, pero no era la primera vez que pasaba por el frente de el, y veía a la dependienta languidecer de hastió… una vez pasando por fuera, escucho gritos y la vio llorar… otro día, reír de una forma estruendosa, otros días la veía cansada – ha de tener problemas - se imaginaba el… un día se fijo como un grupo de sus amigas le miraba desde el mesón mientras conversaban –cosas de mujeres- se imaginaba.
No vivía cerca de ese almacén, y su propia comodidad le impedía averiguar mas detalles de la vida de la dependienta, solo tenía las nociones de cuando pasaba frente al almacén camino a su trabajo.
La verdad, solo había entrado a ver de cerca de esa joven que ya se le hacia conocida, nunca pensó mucho las cosas, solo las hacia según nacían de su cabeza, y su corazón… ya que mantenía el dicho, mis ideas, son de mi mente, pero mis acciones, las dicta el corazón, como si se tratase de un mutante cuyo corazón pudiese hacer algo mas que latir.
Ya con sus cosas empaquetadas en una bolsa, le pago, y le preguntó su nombre, ella miraba un poco descolocada, se preguntaba el por que a un extraño le importaría saber su nombre, -quizás se haya mudado cerca – pensó, y querrá conocer a los dependientes de los almacenes con quienes convivirá, tal ves sea un acosador, y sus días de tedio y paz hubieran llegado a su fin… pensó en su madre y su familia, y de que forma mantendría el hogar si es que tuviera que renunciar a causa de este extraño, todos esto en un momento por lo que le miro, y le respondió de forma un poco tosca, que se llamaba Mavska, nombre que había leído y le quedo dando vueltas.
El mientras, al oír su nombre, quedo intrigado como una chica de nombre ruso, sin los rasgos de la nación, había llegado hasta ahí., pensó que quizás hubiera escapado de su país por motivos políticos, con la guerra fría no se le hacia tan descabellado, quizás hubiera llegado tras ser engañada por una promesa de un trabajo mejor, como tanta joven y había logrado escapar tras la muerte del proxeneta, fingiendo su propio accidente fatal, dejando prendas al borde de un acantilado… haciendo una llamada que finalizaría con grito estremecedor desde una cabina telefónica, la cual debió manchar con sangre pinchándose las yemas de los dedos para comprobar su ADN…
Divagaba en teorías, cuando entro una señora y le saludo… le dijo ¿como estas Alicia? El se sorprendía, ¿le habría mentido a el o la señora? De todas formas no tenia razones para ser franca con ninguno de los dos, el perdono su desconfianza, saco las almendras confitadas, una gaseosa, y se las dejo encima del mostrador, le dijo, gracias Mavska compre esto para ti, para que tu día varíe un poco, te dejo también este móvil, ahí esta mi numero por si algún día quieres hablar, no te preocupes, yo no llamare, no tengo este numero.
Ella se sorprendió… y vio caer y romperse cada una de sus teorías…mientras el seguía hablando, por un momento no escucho nada perdida en sus pensamientos.
El le dijo, compre almendras por que es mi fruta preferida, y lo quería compartir contigo, ya que se te veía un poco apagada, ahora voy atrasado a trabajar, quizás otro día pase a comprar mas almendras…espero que esta anécdota alegre tu semana.
Y una sonrisa se dibujo en su cara, para desaparecer tras la puerta apurado por la hora.
Alicia quedo pensando todo el día en el incidente… y en que finalmente no conocía el nombre de la persona que había cambiado su semana, tal vez su mes. Quedo pensando en llamarlo… pero no encontraba palabras para presentarse, y su nombre ficticio le pareció una falta de respeto ante la amabilidad de aquel atrasado trabajador, como ella lo recordaría. Además, aun no terminaba de leer los escritos que Dante olvido sobre el mostrador.
lunes, octubre 20
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1 comentario:
Me encanta Rulis, quiero leerlo de vuelta porque siento que me estoy perdiendo algunas cosas. "Más porque vi que El almacén es mi blog
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